18 de octubre de 2014

Arruga 5 años después

















Nota extraída de Perfil.com, la cronología de un caso
 revelado sin detalles y aún irresuelto en su totalidad.
Tiene un defecto tan evidente del cronista en 
uno de sus párrafos, que ni merece aclaración, 
pero harta que ante la falta de justicia inauguremos 
otro lugar de la llamada "memoria". El mensaje no 
podría ser menos feliz para una sociedad conformista: 
"No hay fallo ni acusados, pero no lo olvidaremos".

"El 31 de enero de 2009 a la noche, Luciano Nahuel Arruga salió de su casa en el Barrio 12 de Octubre, en el partido bonaerense de Lomas del Mirador con tan sólo $1,50 para ir a un cyber cercano. El adolescente de 16 años nunca regresó. 

Pasaron cinco años y ocho meses hasta que se encontró el cuerpo del joven, enterrado en el cementerio de la Chacarita como N.N. Según documentos oficiales, murió en la madrugada del 1 de febrero, en un accidente de tránsito.

Durante todos estos años, la familia de Arruga acudió a todos los canales formales para descubrir qué fue lo que ocurrió con el adolescente, seguros de que habría sido víctima de la violencia institucional por parte de policías de la Bonaerense. 

Los antecedentes. El 22 de septiembre de 2008, según relató el mismo Luciano a sus familiares poco tiempo después, agentes de la Bonaerense le habían ofrecido ser "pibe chorro" en zonas liberadas de La Matanza.

Sin embargo, ante reiteradas negativas del joven, fue detenido en el destacamento de la calle Indart, donde funcionaba una comisaría que no estaba habilitada para recluir detenidos. Estuvo nueve horas demorado en una cocina, según contó. Su hermana, Vanesa Orieta, lo había escuchado gritar cuando fue a buscarlo.

La noche de su desaparición, dos testigos aseguraron ver que un chico de campera blanca era golpeado y metido a la fuerza en un vehículo policial del destacamento. Allí, otro testigo lo vio golpeado y ensangrentado. Diversos peritajes certificaron que Arruga había estado en la comisaría 8ª de Lomas de Mirador y en uno de los patrulleros, que esa noche no había cumplido con su recorrido programado y según el registro electrónico de su desplazamiento circuló por descampados. 

Al año de la desaparición del joven, el destacamento fue cerrado y, dos años mas tarde, se convirtió en el Espacio para la memoria social y cultural Luciano Arruga.

La causa. La investigación empezó mal: la denuncia recayó en la fiscal Nº7 de La Matanza, Roxana Castelli, quien le otorgó la investigación a la misma Policía. Castelli fue acusada de entorpecer la pesquisa durante 35 días. La fiscal fue recusada y reemplazada Cecilia Cejas.

En manos de Cejas, un rastrillaje con perros halló pruebas de que Luciano había estado en un auto abandonado en el patio trasero del destacamento y en un patrullero. A eso se le sumó la prueba de que dos móviles policiales del destacamento, que debían patrullar por separado, aquella madrugada estuvieron detenidos en el Monte Dorrego, un predio municipal arbolado donde otro peritaje indicó que allí había estado el joven. Esa prueba, que se sumó en abril de 2009, aún es la más fuerte de la causa. 

Por otro lado, los testimonios de dos testigos que reconocieron a Luciano como un adolescente detenido y torturado en la comisaría 8ª aquella madrugada, no fueron confiables para la fiscal.

En julio de 2009, se determinó que los libros de detenidos que llevaba la dependencia estaban adulterados. Había nombres tachados y borrados de la noche de la desaparición de Luciano y otras anteriores. Sin embargo, el Ministerio de Seguridad provincial no sancionó a ningún policía.

Los familiares solicitaron en febrero de 2010 que el caso fuera investigado como “desaparición forzada”. Un mes después, Cejas le solicitó al titular del juzgado de Garantías 5, Gustavo Banco, que revise si la causa no debería pasar al fuero federal pero el juez consideró que no había prueba suficiente, mantuvo la carátula de averiguación de paradero y se declaró incompetente. 

Emblema. El caso ha sido presentado en Argentina como un ejemplo emblemático de desaparición forzada durante democracia por organizaciones de DerechosHumanos y el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que en su informe del 2010 exige "concluir una investigación exhaustiva e imparcial" e incluirlo en "conformidad con la Convención sobre los Derechos de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas".

Recién en agosto de 2012, el gobernador Daniel Scioli recibió a la familia, acompañada por la APDH La Matanza y la Comisión Provincial por la Memoria. Prometió donar el Destacamento a familiares y amigos para que levanten un centro cultural y un sitio de memoria, condenar públicamente la desaparición de Luciano y exonerar a los ocho policías del destacamento de Lomas del Mirador sospechados de su tortura y secuestro. Cumplió parcialmente, mucho tiempo después. 

En enero de 2013, a pocos días de cumplirse el cuarto aniversario, Blanco declinó su competencia y la causa pasó al fuero Federal, donde la recibe el juez federal de Morón Juan Pablo Salas. La causa finalmente se recaratuló de “averiguación de paradero” a “desaparición forzada”. 

Involucrados. Un mes más tarde, ocho policías de la Bonaerense fueron apartados y pasados a disponibilidad preventivamente de sus cargos por el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal: el subteniente Oscar Fecter (Lomas de Zamora), los subcomisario Néstor Díaz (Esteban Echeverría) y Ariel Herrera (Morón), el subteniente Daniel Vázquez (Lomas de Zamora) y los oficiales Martín Monte (Pompeya) y Damián Sotelo, José Márquez y Hernán Zeliz (Morón). El fiscal Carlos Stornelli, los había pasado en abril de 2010 –cuando era ministro de Seguridad de la provincia– pero en julio de ese año los reincorporó en otras jurisdicciones. 

En octubre de 2013 se demostró que la fiscal Cejas había intervenido el teléfono fijo, y los celulares de Vanesa Orieta, Mónica Alegre y sus abuelos, sospechando que sabían dónde estaba. “Los intervino desde que tomó la causa y durante un año y medio. Ahí cerró el círculo de impunidad: entendimos por qué no está Luciano”, denuncia el abogado querellante. 

Este año, en abril, los familiares de Arruga presentaron un recurso de hábeas corpus que la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal hizo lugar en julio.

Hace dos días, el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires aumentó a un millón de pesos la recompensa para quienes aporten información fehaciente que contribuyera a dar con el paradero o esclarecer la desaparición de Luciano por nuevos datos. Hoy, su cuerpo fue encontrado como NN en el cementerio de la Chacarita."


Quedan 100 preguntas abiertas: por qué un cadáver NN llega al cementerio de La Chacarita, habiendo tantos cementerios en la provincia, quién le dio acceso allí, cómo supieron dónde buscar. Es evidente que alguien sabe el camino desde el lugar del asesinato hasta el cementerio, o quizá fue cambiado su lugar de entierro durante la investigación, pero ¿por qué no quemarlo? A pesar de la recompensa, el resultado dice que si aprietan un poco más, yo creo que la versión completa, desde 2009 a la fecha, será pública. Pero ante el avance de la causa, debemos recordar que no se trata de "no olvidar", sino de castigar, reparar y corregir.



15 de octubre de 2014

Otro descargo oportuno



Pasada la tormenta que titulé "el culebrón de Autores" 
con difamación de mi obra por las redes sociales y cerrada ya 
la VII edición de la Feria Municipal del Libro, ahora doy 
mis conclusiones sobre el grupete de cabecillas y 
sus actividades recientes.


Cuando los simios degradantes de los "Coordinadores" de Autores de La Matanza, los censores, represores y difamadores profesionales Víctor y Christian, y otros colaboradores del "elenco estable", emprendían el último golpe cobarde contra mis títulos, listando las tapas de mis libros en una campaña abierta y también privada, ambas, que pretendía sugestivamente localizarlos y anularlos frente autores diversos y vecinos de la ciudad con motivo no sólo de mi desprestigio sino con el de mi obra, y previo al comienzo de la Feria del Libro, revelaban así vivir ajenos a la literatura, a la honradez, a la ética y a las reglas básicas del comercio y la difusión de obras. Probaron finalmente lo que estaba en duda.



Cobardes y chusma como son, gozan de la anuencia de un par de improvisados y de los amateurs identificados con la escritura, autores allegados honradamente con esa movida más nominativa que cultural. También tienen gente "todoterreno" entre sus filas, ellos se ocupan del acoso, la burla y la amenaza de quienes no se allegan a los cabecillas: a quien protesta lo bloquean y luego lo acosan, lo difaman. No reconocerlos como astros del firmamento literario local tiene ese precio, son militares con galones pero sin estrellas ni medallas. Así es, pocos saben que, además de represores inválidos, sectarios y fuera del tiempo, también emprenden amenazas ocultas, de lo que hay ya escritores y artistas testigos con evidencias en su poder. 



"Autores de La Matanza" hoy es un mal nombre que descansa en pibes que apenas serían cadetes en cualquier organización menor o de reserva para pintar paredes. A eso se debe que escritores (no dije autores, dije escritores) de prestigio local no se hayan presentado en sus stands de la Feria del Libro. Como célula nominativa es de ellos, de esos cuatro o cinco que ofician como custodios de un emblema que pocos quieren. Nadie se los quitará, por eso los llamé "La Camporita pseudoilustrada". Pero si algo me quedó claro de esta VII edición de la Feria es que represento a muchísimas voces del desagrado, cuando pensé que era una cruzada solitaria.


Primitivos como son, la torpe tarea emprendida por muro abierto contra mis libros registrados en la Cámara Argentina del Libro, y que gozan anualmente de los depósitos que marca la ley 11.723, los ha incluido en un delito civil, dejando huellas por donde menos creían: en ellos mismos. Eso trasluce las pocas chispas de lucidez de sus cabecillas contra otros autores y sus obras. Como organización está herida de muerte. Y como si fuera poco, salpican a la propia Secretaría de Cultura y Educación, a sus autoridades y al mundo del arte, porque recibirlos es auspiciarlos, y porque promoverlos es favorecer las ruindades, las amenazas, los ataques. Pero también embarran a otros autores que, desconociendo sus procedimientos medievales, aún se identifican con inocencia con un comité que nada puede darles excepto desprestigio y cuya regionalidad es mucho más grande que un distrito de un país. Deberían ser éticos por respeto a esos pibes que se acercan con esperanza, pero tal vez temen perder el puestito con el micrófono, la trascendencia que da no sé qué, o quizá un certificado firmado.



A menudo salí a fumar lo que implicaba cruzar por allí y, cagones como son, entendieron que era amedrentamiento: al contrario, a diario la tuvieron la oportunidad para expresarme sus "valientes ideas". Pero claro que esperarán a que termine la feria para volver a cacarear por las redes, de frente son renacuajos miedosos. Entonces, o estaban ocultos detrás de los mostradores, o distraídos mirando lejos, o pasaban serios y graves, como de camino al Nobel. Pero así, sin ética, sin estética y sin huevos para vivir, así escriben. Y claro, temen a quien sí tiene huevos para vivir y para escribir, por eso esperarán hasta estar lejos de nuevo para volver con burlas y mariconadas de afeminados reprimidos.

Son aislantes y refractarios al arte, la militancia de dos o tres orangutanes no alcanza, como organización existe para escuchar sus cuentitos y sus poemitas, y dispensarles aplausos. Los miembros ahuyentados hablan por sí mismos, resultado pírrico, si querían demostrar que no son censores, peor: probaron que son represores; y si querían probar que no son sectarios, peor: se revelaron discriminativos, y si querían identificarse irrestrictos, peor: se mostraron peyorativos; y si querían mostrarse amplios de criterio, peor: quedaron como cavernícolas difamadores y hasta mentirosos, ocultadores de lo evidente.
Ofenden a La Matanza usando ese título, les propongo dejarlo y usar el de "Los zoquetes mojados" o "Los comandos del pepino", porque tapan y ensucian a quienes merecerían hoy nuestro reconocimiento total.



Cada autor está solo frente a sus lectores y apenas soy un autor independiente, un autor como cualquiera, ya que mi obra está expuesta al público y a la crítica, vivo en San Justo, y escribía cuando ellos iban a la escuela primaria, pero no me debo a ellos, no les debo nada. No existe el "autor grupal". Mi compromiso es con la escritura y con mis lectores, con los escritores y artistas de cualquier latitud. Pago un precio alto por mi independencia de criterio, y cuando algo no me gusta, me doy media vuelta y me voy. Lo mismo hicieron otros. Con ellos, que quede bien claro, di media vuelta y me fui.

Barón Carlos Rigel

13 de octubre de 2014

12 de Octubre: Koyaanisqatsi





Hay un relato nuevo que busca en el pasado de 
hace 500 años las respuestas al dominio del presente, 
como el pecado original creado por el cristianismo 
excepto que esta vez la polémica es por voluntad  propia
y, como siempre, estéril. Se trata de otra manera de mirar 
lejos en el tiempo para no mirar a nuestro lado ahora.


Decía una vez el gran etnólogo y antropólogo argentino, el Dr. Rodolfo Casamiquela, que cuando los equipos médicos visitaban las aldeas en misiones sanitarias de vacunación, cometían el error de decirles a las viejas nativas: "A ver, abuelita, permítame el brazo", lo que representaba para la comunidad una falta de respeto total al dispensarse un lazo sanguíneo que no existía con el profesional, cuando lo correcto para con la madre del cacique de la tribu era dirigirse con respeto, como "señora". Eso ejemplifica que lo que para nosotros es una muestra de compasión, comprensión, solidaridad y amistad, para ellos es una muestra de inexplicable irrespetuosidad e indigno atropello. Nos toleran. Como titulaba una película ejemplar de los '80 con una palabra nativa total acerca de cómo nos ven, como ven al hombre blanco llegado a América, Koyaanisqatsi: mundo sin equilibrio... o desequilibrado.


Entonces, cuando saludo a España en esta fecha no lo hago ni como súbdito, ni como lacayo ni cipayo, hispanista y ni siquiera como adversario, lo hago como hombre libre y digno, de igual a igual, sin resentimientos ni rencores buscados en el pasado, porque recordar esa edad, es reconocerme conquistador, porque mi apellido también es español: frente al nativo de esta tierra yo soy el "blanco" invasor. Sumarme al pulso irracional popular sería igual de hipócrita que asesinar al hijo de mi vecino y luego sumarme a las hordas que reclaman justicia y seguridad.

De quienes ridículamente se desgarran las vestiduras, buscando el reflejo ajeno para la sumatoria del rencor propio, casi ninguno tiene apellido, por ejemplo, "Pacheco" (que viene del nombre de cacique tehuelche "Pachec") o Comuchen o Cahuen ni apellidos de origen quechua o querandí, diaguita y ni siquiera mapuche o aimara o qom ni guaraní u ona. Pero en verdad ellos son los únicos ciudadanos legítimos de quejarse contra nosotros. Ni siquiera somos simiente de negros africanos, porque cuando menos tendríamos el descargo de haber sido esclavos arrancados de nuestras aldeas. No somos los habitantes del 11 de Octubre, sino los del 13 de Octubre.

Abundan entre las voces ardientes del reclamo centenario, los apellidos de origen italiano, español, árabe, inglés, alemán, judío, turco, polaco, francés. Es decir que para "ellos", los pueblos originarios de las Américas, nosotros seguimos siendo los conquistadores, los mismos a quienes despreciamos y hasta de quienes nos burlamos. Entonces, permitamos a ellos juzgarnos a nosotros con el resentimiento de medirnos con la vara severa del ultraje, del crimen, del saqueo, del robo y la violación de una limpieza étnica eficaz y total que perdura hasta nuestros días y de la cual vivimos los otros 364 días del año que no son "12 de Octubre".


Pero al mencionar intencionalmente el motivo de los apellidos, intento demostrar que no hubo a través de los siglos un proceso de "integración", como se lo llama ahora, sino de aislamiento, de supresión, de segregación, de abandono y de negación. Muy pocos países latinoamericanos incluyeron las etnias originales de las Indias al colono de las Américas, tal los casos de México, Perú, Paraguay y Bolivia, cuando hasta en su arte revelan una influencia precolombina, mientras que el resto del continente permaneció refractario al proceso de inclusión o peor, librando batallas de conquista cuya finalidad era robarles sus tierras, pero esa expansión territorial no pertenece a épocas coloniales, sino ya, continentales y hasta institucionales, fueron masacres civiles: Las hicimos nosotros. 


Recordemos que Paraguay ya había recibido otra corriente invasora hacia el 1200 DC con los primeros asentamientos viquingos en tierras altas guaraníes, cuyas huellas rúnicas resisten cualquier investigación arqueológica, nación que ha integrado por completo las diferentes etnias resultantes de la colonización. Pero pocos países han fusionado lo nuevo con lo existente. Pero también quiero recordar la anécdota del amigo y ex Agregado Cultural de Paraguay en Argentina, Gilberto Ramírez Santacruz, cuando me cuenta que, siendo un pibe, veía a sus abuelos, tíos y vecinos cuando volvían de la selva de "capturar" guaraníes a quienes traían amarrados como mascotas.


Así, los habitantes originales, subordinados o rebeldes a las leyes y la imposición progresiva de los aparatos políticos nacientes, o se acercaban a la sociedad invasora o estaban condenados a languidecer en ghetos abiertos, distantes y remotos de la "civilización" occidental, ausentes de todo beneficio mínimo y elemental, sin protección jurídica. A eso se debe que alcancen nuestros días siendo "indígenas", es decir, en estado de indigencia. Todavía se refieren a ellos como "aborígenes", del latín ab origen (sin origen). Por eso los nativos, más allá de la intención institucional y la celebración, permanecen solitarios, abandonados, no reconocidos y merced al atropello de quien tenga una cuota de poder para ejercerlo contra ellos o sus mínimas posesiones territoriales: En la práctica, son ciudadanos de tercera. No cuentan.


Pienso así desde el día en que vi y escuché por el noticiero que una vieja nativa del Chaco, cuando frente al saqueo de tierras, declaraba: "Yo no me voy a dejar avasallar por el blanco". Así entendí que para ella yo era el blanco, simiente de asesinos, saqueadores y ladrones. Y como si no fuera suficiente, para nuestro beneficio absoluto, les traemos a empresas como Barrick y como Macdonals, las mineras, las petroleras, los transgénicos, la deforestación, y después protestamos por la "conquista". Para entenderlos, les traemos las leyes, la mentira, la trampa, la falsificación de documentos, la investigación, el juicio y la exoneración. Y después de ofrecerle los servicios de un abogado pago en cuotas para entender nuestras leyes y las suspicacias, el escrache, la protesta y las muestras de una solidaridad que dura un día. Todo por unos pesos, o muchos o pocos, pero siempre por el dinero, el mismo que nunca les llega a ellos, sino a nosotros. Y que no nos quiten ni una cucharita de aire porque salimos con la escopeta a defendernos, aunque sean ellos. En otras palabras, sumarnos a la queja iguala a exculparnos del crimen cotidiano del cual vivimos a nuestras anchas y del cual somos culpables históricos.


Es decir, visto por "ellos", los usurpamos, los robamos, los asesinamos y ahora nos declaramos inocentes, compasivos y hasta solidarios con la condena de seguir asesinándolos y robándolos desde hace 500 años. De nada sirve proclamar el delito de la usurpación cuando ahora mismo les quitan sus tierras, los matan, los aíslan y hambrean para apropiarse de lo poco que poseen, y no veo a ningún "blanco" compartiendo su fortuna en favor de ellos, las habitantes originales del continente. No es diferente a usar un tapado de piel y reconocernos "ecologístas" sólo porque al bicho mientras lo cuerean vivo no hay gritos audibles, lo crían para asesinarlo pero, sobretodo, no conlleva un "desequilibrio" en la naturaleza. 

Renunciar al pedazo de mi ser que conlleva la hispanidad, es renunciar al Quijote, a Quevedo, a Unamuno, no menos doloroso que perder la europeidad de Sartre o de Cyrano, algo que no pienso hacer. Nada de esta nueva polémica existe para favorecer y compensar la usurpación continental o acaso restituirles lo saqueado, no, sino para sentirnos justos y solidarios y gente de bien. Y dije sólo "sentirnos", no "serlo". A fin de cuentas, argentinos. 

Y sino preguntemos al ruso Igor, ingeniero y violinista, que trajo a su familia en los '90, cuya esposa falleció de incomprensión y quedó a cargo de su hija. Le dio sus documentos, los propios y los de su progenie, junto con unos pocos ahorros, a un "gestor criollo" quien desapareció con todo, de manera que Igor y su hija –quien ahora ve a su padre como a un monstruo desconocido–, viven indocumentados, desamparados, aturdidos por las otras mentiras, no las heredadas de hace 500 años, sino las nuevas de hoy. A eso lo llamamos "integración". Es como decir: "Por aquellos de hace 5 siglos es que somos así, garcas, ellos tienen la culpa de todo". 


Tan infame como proclamar al continente libre de la esclavitud colonial cuando aceptamos en silencio el trabajo o la prostitución infantil en nuestros días, que es otra forma de la misma esclavitud pero de peor crueldad, siempre encontramos una manera de exculparnos y ocultarnos en la ofuscación cívica para sentirnos honrados, puros e hidalgos. Esa misma pureza criolla que necesitó erradicar a los negros de nuestra comunidad "solidaria" en dos etapas: La guerra de la Triple Alianza y la peste de comienzos del siglo XX en La Boca y San Telmo. Y listo, no quedaron negros. Ahora, a desgarrarnos a los gritos de "reparación histórica" hasta quedar afónicos.


Que otros hipócritas "blancos conquistadores" desgarren sus vestiduras, yo prefiero saludarte, querida España, como hombre libre, resultante de origen europeo, simiente de migraciones y etnias diversas de aquí y de allá, parte española, francesa, brasileña, italiana y griega, y cedo mi palabra a quienes tienen el derecho legítimo a la queja centurial contra mí.


Rigel



Nota compartida desde Ecuador para las Américas por S.E. Leonardo Aguirre, Cuenca, Ecuador, con permiso concedidos. N. de A.

La feria clausuró la VII edición


Kazán, G. Bencivenga, L. Consentino, y a la derecha, V. Cuello,  G. Ramírez Santacruz.


Aún las vicisitudes y las imponderancias del clima, cerró la VII edición de la Feria del Libro de San Justo con danza y a todo sol.


La feria del libro local cerró la VII edición por única vez, creo yo, en los fondos llaneros de la Universidad Nacional de La Matanza, lugar elegido para su realización. Hubo gala de las comunidades en el 12 de Octubre "Día de la Integración", como se le llama ahora –antes Día de la Raza–, con danzas folclóricas del orbe latino con escenario a pleno sol y donde se lucieron las delegaciones de músicos de países latinoamericanos con despliegue de instrumentos acústicos y rítmicos, bailarines o intérpretes –como correctamente me aclaró un honorable gaucho salteño, mientras mascaba hojas de coca y que tuvo a bien convidarme un manojo de su alforja– cuando me explicaba que no se trata del baile en sí, sino de la seducción de la pareja que conlleva las expresiones, la mirada, la posición del cuello y de las manos, como con nuestro tango, género musical cuya majestuosa elegancia visible y sonora no sé si fue prevista para la ocasión pero, que como sabemos, concita las ovaciones del público. 

Desconozco el motivo por el cual se prioriza al folclore criollo en detrimento de nuestro tango porteño, tan característico en el mundo, cuando ambos géneros musicales son igualmente atractivos e identifican nuestra argentinidad. Pero lo cierto es que no creo haber escuchado a Goyeneche y la mitológica orquesta de Troilo que inmortalizan a Buenos Aires, o Adiós Nonino del exuberante fauno del acordeón, don Astor Piazzolla.

Pero digo que fue fascinante el despliegue en el escenario de artistas femeninas de Perú, especie de La danza de las furias, recordando la ópera Orfeo y Eurídice de Gluck, también de músicos y artistas aimaras o bolivianos quienes desarrollaron el espectáculo en la playa de estacionamiento frente a una tribuna sentada y de pie compuesta por un público de centenares de personas hipnotizadas por el festival. También comunidades artísticas de países cercanos o lejanos, guaraníes y gauchos criollos, según la regiones de nuestro país, extensión de una arrogancia y una pulcritud ejemplar, ya que fuimos visitados por un arco iris mágico de compañías con vestimentas coloridas que transitaban displicentes los pasillos, a veces con botas y espuelas chillonas, en la espera de entrar en escena, delegaciones que rinden su homenaje a nuestra comunidad y, lateralmente, al evento del libro. 

Durante los 10 días hubo viento, frío, lluvia, calor y más lluvia, pero fue un acierto de coincidencia en las fechas del programa y la clausura en el Día de la Integración, pero también anticipa un problema futuro: de coincidir nuevamente con el 12 de Octubre, la Plaza de San Justo quedará chica para semejante despliegue artístico y musical. Están a tiempo de planificar lo que sigue con la dimensión de un mega-evento, considerando, por favor, los imponderables, ya que siempre los hay. 

Tal como algunos expositores aventurábamos, las tres últimas jornadas de la feria del libro –un acontecimiento que podría ser soberbio– fue visitada como despedida anual por un público masivo y leal, entre fascinado, nuevo y festivo. El tiempo acompañó con un sol luminoso y moderado que volvió accesible permanecer frente al espectáculo al aire libre y a pleno sol de mediodía, lo que torna insoportable la idea de sólo pensar en realizarla en los calores de Noviembre y que vuelve inaccesible a Diciembre. En parte fue acertada la decisión de preverla en los primeros días del mes, por desgracia las lluvias hicieron lo suyo.

El descubrimiento fue la presencia de jóvenes ilustres veinteañeros empleados de las editoriales, un verdadero homenaje al conocimiento de los autores universales, con todos ellos compartí momentos gratos de intercambio de experiencias narrativas y lectoras y es, para mí, una delicia saber que ese mundo subterrestre de libros y de autores no ha desaparecido, sino que resiste estoicamente en la edad del ciberespacio y las redes sociales. Es la trinchera en la estética de la resistencia de Weiss. Ellos son el premio resultante a una sabiduría milenaria y me honra que se sientan cómodos con quien los supera en el doble de edad. Sin saberlo, esos muchachos son genios, de pronto en sus razonamientos unen a Ariosto con Leiseca, y pasan de Joyce a Castillo o de Sontag a Horacio con la prepotencia divertida que da el conocimiento. Como puede observarse, a veces soy más público de paso por los stands de novedades literarias que expositor preocupado por la ventas.



En cuanto a mis deprimentes detractores, los pordioseros "Coordinadores" de Autores de la Masacre, los tuve a mi lado durante las jornadas y han demostrado ser nuevamente, además de unos cobardes fantasmales, sectarios entre ellos, con autores de primera, autores de segunda y hasta de tercera, con estrellas y desaparecidos, absolutamente impresentables y olvidables; imagino que cada uno vende lo suyo en detrimento de los autores ausentes, algo que había observado cuando era miembro del grupo. De poco sirvió la campaña de desprestigio contra mis títulos de los últimos días, previos a la feria, porque igual esos mismos textos fueron consultados, elegidos y pagados. Curiosamente, el volumen REM (2012) de cuentos del realismo mágico tuvo ventas sobresalientes en las últimas jornadas, preferido en su mayoría por las bibliotecas. Ninguno salió de regalo, por suerte.

Abrazos, despedidas, promesas de encuentros futuros; a mi manera, clausuré mi propia edición en mi stand con un encuentro de aperitivos y personalidades del arte y amigos, todos rebeldes, entre ellos, nuestro poeta y animador cultural Víctor Cuello, el poeta y dramaturgo Gino Bencivenga, nuestro músico y escritor Kazán acompañado por la amable Jésica, el anarquista y semiólogo de la imagen Lucio Consentino y Ana Lombardi, la Directora de la Biblioteca de la imagen, el ex Agregado cultural de la Embajada de Paraguay, el escritor, periodista y poeta don Gilberto Ramírez Santacruz, Zulma Romero, la hija del recordado poeta Elvio Romero, la poetisa Gloria de Luca, Marcela Contenti y su familia, "Juanqui" Díaz y colaboradores amigos del Concejo Partidario, una verdadera fauna tan despareja como divertida, sin embargo cordiales y apasionados. Mi vida continúa en todos ellos, como un factor común

Y un dato final: la sorpresa reservada por la vida fue la aparición horas antes del cierre de Alberto Fontana, poeta y narrador octogenario del oeste, quien se acercó a saludarme, con achaques, pero siempre digno. Los otros huecos inexplicables en las butacas de la literatura local: Cisterna, Paredero, Cao, Dalter, Rubio, Pérez Árias, Chappa y una novelista cuyo nombre he olvidado pero con quien compartí el panel de novela moderado por Alejandro Enrique en la edición de 2012. En otras palabras, con sólo sumar los primeros, más de 200 años de experiencia acumulada y dejada a un costado: Lo mejor que tenemos estuvo ausente.

Andrea Falco preparó chips de jamón y queso, arrollados de matambre de distintos tipos, de queso cremoso, otros de jamón y queso, y masas dulces. Se descorcharon botellas de vino, champán, hubo brindis, bromas, fotos y mucha alegría hasta que la carpa quedó hueca con la llegada de la noche, habitada por zorras de carga, el estibado de cajas y figuras espectrales que cruzaban los pasillos ligerito con pilas de más cajas rumbo a la salida. Fui el último expositor en desocupar la carpa. 

Ahora, hay 355 días por delante para planear la próxima. La feria de libros anacrónica, como la llamé, cerró, a pesar de los imprevistos de los primeros días, con exuberancia.


Barón Carlos Rigel

Copyright®2014 por Carlos Rigel

8 de octubre de 2014

La feria de las tempestades



¿Por que será que sigo equivocándome en decir lo que veo y analizo? ¿O quizá en concluir en que cuesta lo mismo hacer las cosas bien que mal? Mis notas como razón de Estado frente al aparato municipal. 

Hace un año exactamente en el auditorio de la Cámara de Comercio e Industria, me quejaba ante el Subsecretario de Cultura y Educación de nuestra comuna, don Alejandro Enrique, de que a sólo 15 cuadras de la Plaza de San Justo, donde se realizaba la Feria del Libro, nadie estaba enterado del evento público. Recuerdo aún el exabrupto con exasperación incluida. Bien, un año después digo que esta vez a sólo 5 cuadras de la universidad donde hoy se realiza la feria nadie está enterado, ya que recorrí la zona de la calle Dr. I. Arieta y nadie reveló estar informado del evento. Y ahora muchos componentes del gobierno comunal me miran a la distancia, resentidos, ofendidos por mis notas del blog, mis críticas. Es que no alcanza con hacer las cosas, también hay que hacerlas bien. El mérito no es hacer la feria, sino asegurarse la concurrencia masiva en condiciones de seguridad.

Durante la primera jornada, la novedad estuvo dada por la participación del Consulado de Paraguay en Argentina, la delegación y la visita de Zulma Romero, la hija del poeta Elvio Romero –y a quien no veía desde la Feria del Libro de Buenos Aires de 2008–, ex Agregado Cultural de la Embajada, y el sucesor en el cargo, mi amigo Gilberto Ramírez Santacruz, a quien reconocí de inmediato y quien trajo a la feria ese volumen formidable que vi nacer hace años, hoy por suerte publicado, me refiero a "El grito de Antequera" (Ed. Arandurá, Asunción, 2014), cuando por los años 2003 o 2004 a diario nos cruzábamos páginas en producción: él a mí con los diálogos ficcionales de los líderes comuneros Antequera y Mompox, y yo con mis pastillas narrativas, ficciones y ensayos breves, mucho de lo que hoy conforma la trilogía Diarios de Autor (2012-2013).

Incluso mi amigo debió recordarme que yo le diseñé la tapa a su libro hace varios años, algo que no puedo negar pero tampoco recordar, los dos volúmenes incluidos, la novela y la recopilación de documentos históricos, casi 1000 páginas que alcanzan desde la muerte detallada de Tupac Amarú hasta el fusilamiento "de oficio" de Antequera para luego ser colgado muerto y cumplir al pie de la letra con la sentencia, época brutal y sangrienta en la represión de los alzamientos populares que dieron origen a la emancipación latinoamericana como una contrareacción en cadena, una respuesta febril, texto que, sin duda, lo deja a mi amigo Gilberto al borde del reconocimiento grande, pero no me refiero al Premio Nacional de Literatura paraguayo sino, además, a una dimensión mayor para el orbe latino, como el Premio Príncipe de Asturias o el Cervantes de Literatura. Lo reclamo como si fuera yo hoy un paraguayo de cepa. Luego de los saludos a la delegación consular y mi examen de la obra de los autores guaraníes que tanto aprecio, también me dispensó una visita a mi stand humilde y nada fastuoso junto a Zulma, la hija del poeta Elvio Romero. En fin, digo que no se trata de figuras menores. Bien, esas visitas y esos volúmenes parecen haber pasado inadvertidos por aquí. Si nos visitara Saramago, Ovidio o Platón le dispensaríamos el mismo trato.

Finalmente hoy, Martes 7 de Octubre, el amigo Gilberto vuelve a visitarme con un ejemplar autografiado del libro recientemente presentado y a quien devuelvo el gesto con la trilogía completa, también autografiada de mi parte. Hubo saludos de mi amigo al Presidente del Concejo Deliberante local, quien asistió hace pocos días a la presentación de los dos volúmenes arriba mencionados en la Biblioteca Nacional y, tal vez luego, cuando desde la Facultad de Filosofía y Letras, y con motivo del libro, le solicitaron una conferencia abierta de Gilberto para 61 académicos y profesores de historia en un auditorio que conozco de la prestigiosa institución de la UBA. También hubo quejas, reclamos y pases de factura luego del saludo pero confieso que me abstuve de participar en las quejas. No son ya necesarias. Me pregunto, entonces, si el Consulado de Paraguay volverá el año que viene.

"¡Este es el lugar que ocupa la cultura en La Matanza: en el fondo de todo!" escuché que protestó porque, precisamente, estamos en los fondos de la Universidad de La Matanza, aislados, casi segregados, dentro de una carpa expuestos al viento, a la lluvia, al calor, a las goteras sobre las cajas de distribución de electricidad, y sobre la tierra pelada de una extensión de llanura, no en el interior de la universidad ni en las naves impresionantes heredadas de la Crysler o en una playa de estacionamiento ni mucho menos en su corazón, sino en un descampado inaccesible y poco frecuentado por líneas de colectivos. Incluso uno de mis lectores, un estudiante de la universidad, me anticipó una semana antes que no había afiches en la cartelera universitaria que anunciaran el evento, pero aclaré que nada podía hacer. Soy un vecino, nada más, un libre pensador solitario donde no debería haber ninguno.

Si fuera una campaña política todo el aparato partidario estaría dispuesto para la difusión de los candidatos, pero sólo es cultura, la promoción de una feria. Para la inauguración por el intendente Espinoza las calles estaban repletas de ómnibus destinados a la militancia, luego fueron menos frecuentes o limitados a jubilados y colegios y jardines de infantes: Esta vez, las 15 ciudades quedaron afuera, incluyendo al centro de San Justo, distante a 13 cuadras que nadie quiere caminar y menos a la lluvia o el sol. Veamos, el obstáculo se resuelve con 100 micros viajando permanentes, trayendo o llevando gente gratis desde las 15 ciudades con servicios cada hora.

Las pérdidas con la tormenta del Domingo tampoco fueron menores y no me refiero a libros mojados, ya que los hubo, sino al retiro anticipado de Editorial González Tuñón con una nómina de títulos de autores latinos y universales que duele perderlos. A mí me duele. Voy a recordar que en 2012 perdimos a Patagonia Sur Libros de mi amigo, el editor Mario Pazos, quien también reclamó la falta de difusión, la falta de concurrencia del público; y con él perdimos nada menos que los estudios etnológicos del Dr. Casamiquela del CONICET, los cuadernos de gramática tehuelche, los onas, en fin. Fueron infructuosas mis gestiones para regresarlo porque, en verdad, tampoco tengo argumentos razonables que lo justifiquen, sólo soy un vecino. Y en 2013 perdimos a Eudeba, luego de una prolongada y anacrónica gestión junto a Alejandro Enrique para que nos visitara, aunque también debo decir que la editorial invitada tampoco descendió con un acoplado de títulos, como lo esperábamos: el stand fue más vistoso y arquitectónico que comercial.

En cuanto a mis difamadores previos a la Feria, el culebrón organizado por los coordinadores de "Autores de La Matanza" para el desprestigio de mis títulos, campaña auspiciada a fin de cuentas por la Secretaría de Cultura local, vuelven a demostrar ser unos simios cobardes y sumisos acogidos a lo que el Estado les de, algo así como custodios o canillitas en puestos de revistas; podrían repartir el diario por las mañanas. Nada hay que deba recordar de ellos y sé que no suman ni para la protesta ni para la mejora, porque se conforman con lo que les den; se llama "mendacidad" y no conlleva queja alguna aunque, como dije, tampoco deja huella.

Pero lo asombroso de esta VII edición fue que mi stand apareciera ante las cámaras de un noticiero local –canal 26– y de entre todos mis títulos "La anomalía de Jerusalén" en primer plano, texto agotado en su primera edición y casi todos vendidos a lectores de ciudades cercanas, aunque unos pocos viajaron a CABA y menos aún a otros países, aunque los hubo. Pronto tendré una novedad grata sobre ese ensayo. Pero fue una sorpresa verlo en la pantalla de TV.

Otra novedad generosa fue el descubrimiento de la bellísima Lic. Vanesa Campos Bassi, quien con toda elegancia y el glamour presentó "El rol del preceptor" (Auenk, 2014), texto de aporte académico que analiza observaciones y fallas empíricas en un segmento educativo amplio, desarrollo del ensayo pragmático con citas, tests, encuestas, alternativas y soluciones para la enseñanza en tiempos de crisis, fluido analítico cuya precisión revela el estudio de la materia y el dominio cabal del lenguaje, Prof. de Lengua y literatura, ella es una joya, quien me dedicó un ejemplar durante la presentación. Amo a la gente apasionada con las cosas que hace, es que no hay otra manera de hacerlas. Pero también confirma uno de mis razonamientos enunciados recientemente de corte cuasi cartesiano: "Así como se visten, así escriben". Y lo llevo más lejos aún: "... y así piensan".

Obviaré mis episodios personales para mantenerme allí, con mi puesto en la VII Feria Municipal del Libro de San Justo, y que provocaron algunas rabietas de primera hora y que me llevaron a compartir stand con el Consejo Partidario, a cargo de mi amigo de la infancia "Juanqui" Díaz, con quien compartí también una jornada feroz en 2001 durante el Estado de Sitio que llevó al derrocamiento del ex Presidente De la Rua, crónica violenta narrada en "La nube de metal", 2013.

Pero aún si saltara por sobre la precariedad, lo inhóspito, el aislamiento zonal, no tengo duda alguna de que la ausencia de difusión sigue siendo el talón de Aquiles de la organización. Nada imposible de resolver con dos mil afiches distribuidos estratégicamente en escuelas, colegios, bibliotecas, librerías y mercados; y claro: un Departamento de Publicidad acorde. En cuanto al equipo de colaboradores: Achu, Korina, Jorge, Agustina... son incansables, como héroes anónimos y silenciosos ante la adversidad y los reclamos. Pero aunque sienta abnegada admiración por ese grupo humano inagotable, como dijo un expositor: "No vengo a evaluar al personal, sino a vender", cachetada inevitable de la realidad que vuelve a pegar en la misma mejilla. 

Los adulones, los inoperantes, los improvisados, los "cobrasueldos" y los de la "marchita rápida", nos han llevado finalmente a un fracaso estrepitoso. Si debo delinear estimaciones estadísticas, diría que las visitas sumaron apenas el 20 por ciento del año anterior. Y de ellos, la mitad fueron contingentes de jardines de infantes y jubilados. Las ventas, luego de un relevamiento con mis colegas expositores de editoriales y librerías importantes, puedo asegurar que no alcanzaron el 25 por ciento con respecto al año anterior, considerando que el aumento de casi el 70 por ciento del precio del papel nacional del último año opera en incrementos que van en detrimento del comercio de un artículo considerado de segunda o de tercera necesidad. Un fracaso completo, absoluto.

Sin embargo, a pesar de todos mis reclamos –o propios o prestados–, sobre la logística del evento, el desarrollo de las jornadas, la falta de previsibilidad ante la imponderancia climática, la ausencia de decisiones previas y abiertas a la planificación, el debate y el consenso, debo destacar que en el peor momento de la tormenta del Domingo y frente a las fallas técnicas de la carpa, las goteras y filtraciones, cuando cualquier figura política hubiera delegado funciones operativas en cuadros menores que nos los expusieran rectamente al desgaste de la imagen pública, la Sra. Silvia Francese, nuestra Secretaria de Cultura y Educación, se hizo cargo de las decisiones ejecutivas. Y digo que fueron acertadas: Ante el riesgo del público, clausuró la feria a las 18 hs. hasta las 12 hs. del Lunes. Quienes me conocen saben que no soy adulador, estoy preparado para la crítica, el debate, la confrontación y el reclamo de mejores condiciones, pero no para congraciarme con figuras de la política. Pudo subir a su auto y controlar los detalles por teléfono, pero prefirió quedarse y exponerse, algo poco o nada frecuente en nuestras figuras comunales, provinciales y hasta nacionales.

Creo que enfrentó el episodio sola, y dicho esto por quien portó fusiles contra una nación hermana cuando el Estado así lo creyó necesario, el mismo que enfrentó el Estado de Sitio con la pérdida de garantías ciudadanas que conlleva contra la policía y el gobierno cuando la ética personal así lo requirió frente a la crisis social y el atropello de civiles. No me prestan el derecho de opinar, porque no estoy pidiendo permiso. Soy un ciudadano más pero no estoy para cantar la marchita ni para cobrar un sueldo, pero tampoco para aprovechar ventajas mezquinas en mi favor. No seré yo quien le quite un pedazo al Estado para promediar los riesgos y las pérdidas en los millones de vecinos que ni se enteran de la existencia de una Feria. Ellos pagan todo esto.

Vuelvo a repetir lo que escribí el año anterior, mi permanencia en la feria del año que viene depende de múltiples factores y todos externos, y más políticos que culturales o artísticos. No está en mis manos ni en las del público lector que me sigue, los mismos que a veces cruzan distancias enormes para visitarme en cada edición, lealtad que merece ser peleada por sí misma: Villa Bosch, Merlo, Malvinas Argentinas, Villa Tesei, Florencio Varela, La Plata, o de aquí a 10 cuadras, no importa, dejaron la comodidad de sus hogares para el encuentro con un ejemplar firmado; muchas veces les regalo los libros elegidos como una manera de compensarles el esfuerzo, diferenciando al público que arriesga por primera vez del lector que vuelve. Pero también por eso preparo un plan alternativo ante mi ausencia futura por los canales habituales para un autor cualquiera, es decir, la difusión de esas obras que agotaron ediciones a través de editoriales con circuitos amplios de distribución, algo que jamás hubiera aceptado antes de 2010. Mi estoicismo me lo impedía aunque hoy me sienta avasallado por esa lealtad para con un autor menor. Pero por fuera de esto, me juego por cada editorial y por cada autor que exponga en mi mostrador.

¿Las visitas?... además de Gilberto, Zulma Romero y la delegación del consulado, representantes de la Comunidad salteña en La Matanza –con presente incluido– Kazán y músicos amigos, el anarquista Lucio Consentino, Ángel Recine, Yani y Débora Salinas, Mariano Iaciancio y amigos universitarios, Ricardo Montarte, el concejal y amigo Juan Manuel Quinodoz, Martín Biaggini, Marcela Contenti y familia, Marilaria Estevez, Vanesa Campos Bassi, María Angélica, Paula y Abdón, de la Biblioteca Popular Almafuerte, al pintor Florentino Hernández, gente del Concejo Partidario, gente amiga del Concejo Deliberante, artistas del grupo Namaste, amigos y el público o silencioso o fascinado, comprador, evaluador o indiferente. Y a quien no vi este año... no vi al narrador y poeta octogenario Fontana. Prefiero no preguntar.

Y acerca de los organizadores de la feria, entreveo que, menos festivos y exitosos ante el fracaso, algún día convocarán a los expositores pero no para elegir stands y cuando en apariencia "todo está resuelto", sino para debatir ideas, planificación, detalles, lugares, estrategias, necesidades, logística, publicidad. La feria será un éxito el día que esté llena de gente a toda hora, eso es un acierto cultural y sin el paliativo de figuras como Dolina para tapar las ausencias. Mientras tanto es una especie de estafa cultural, pública y popular, donde deberían más bien resarcirnos por las pérdidas que cobrarnos canon por el acierto. Pero mal haría en pedir algo al Estado, tampoco espero nada del Gobierno sin dar algo a cambio y digo que si alguna vez, si alguna vez creen que... Nada, nada.

Barón Carlos Rigel