21 de abril de 2017

Comandos cubanos Avispas Negras en tierra venezolana



Los reportes de tropas militares cubanas presentes en Venezuela ya eran alarmantes desde 2014 sin necesidad de aportar algo más a los torturadores especializados traídos de la isla castrista y el uso de francotiradores de elite del ejército regular cubano. Pero la novedad con la presencia del Escuadrón cubano Avispas Negras en las cercanías de Caracas avistados hace apenas horas, le da un giro brutal al panorama: anuncia tareas urbanas de espionaje, infiltración y asalto comando en la intimidad de los hogares, al estilo de las tropas francesas en la Guerra de Argel o del Proceso de Reorganización en Argentina, o del Golpe pinochetista en Chile, de cuando patean puertas y, tras penetrar en las viviendas, descargan ráfagas a 180 grados antes de preguntar cuántos viven en la casa.

Lo cierto es que opositores al madurismo denuncian el avistamiento en un campamento en Los Teques, a 45 minutos de Caracas, de miembros del grupo de elite Avispas Negras, recién llegados a Venezuela y en espera de entrar en operaciones.

El grupo táctico es especialista en lucha urbana cuerpo a cuerpo, en sabotaje, destrucción de negocios urbanos e infiltraciones en marchas con destrozos que perjudiquen a los opositores al régimen, según informes de una fuente fidedigna, con vínculos militares bolivarianos. Estos reportes confirman implícitamente el cisma que divide a las fuerzas del ejército bolivariano ante la presencia de “extranjeros” para asesinar compatriotas venezolanos. Colateralmente, también explica las 4 sublevaciones militares registradas en los 2 últimos meses con captura de los militares amotinados y los fusilamientos de ellos a cargo de tropas también cubanas. Las Avispas Negras llegaron a reforzar a los “colectivos” que patrullan, detienen y reprimen en cada manifestación, siempre al servicio del gobierno de Nicolás Maduro.
“Avispas Negras” es el nombre con que son conocidas las fuerzas de élite de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, (FAR). Su entrenamiento resulta muy específico, diseñadas para afrontar "una posible ofensiva a la isla", fuweron creadas oficialmente a finales de la década de los 80's , pero una década anterior ya existían unidades en misión especial que actuaron como parte del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), denominas "Tigres" y "Leones" en Angola, por lo que se considera que fue en el año 1977, cuando el MINFAR decidió impulsar la creación de sus propias fuerzas especiales, para liberarse de la dependencia de las tropas especiales del Ministerio del Interior, como en la Batalla de Quifangondo, Angola, a finales de 1975.

La presencia de los comandos Avispas Negras cubanos en Venezuela causa alarma a los dirigentes de la oposición desde que saben de la llegada al territorio. Sin duda el grupo planea unirse pronto en la lucha junto a otros miles de militares cubanos que ya se encuentran en la nación bolivariana desde el comienzo del gobierno de Hugo Chávez en calidad de refuerzos y asesores militares.

Son fuerzas de inserción profunda en la carne social venezolana y operarán en silencio con métodos nada halagüeños haciendo gala de su nombre: Picarán con el aguijón venenoso paralizando el tejido opositor. Pero, además de la represión planificada y disuasiva de cualquier oposición al madurismo, también nos habla de la necesidad de que el pueblo civil de Venezuela se arme y prepare una resistencia con asaltos de guerrilla para recuperar la República perdida. Hoy no tienen gobierno sino una ocupación militar que administra las armas, el narcotráfico y el petróleo.

El ejercicio de la política en suelo bolivariano ha quedado demasiado atrás como para invocarlo en esta edad. Cuba no soltará el hueso continental, antes preferirá asesinar a cada venezolano que se rebele contra el régimen castrista, una dictadura sostenida desde Buenos Aires por el kirchnerismo durante 12 años de fascismo nacional. Cuba busca erigirse en imperio marxista y ahora tiene acceso a través del Palacio Miraflores. Desde allí planean propagar una epidemia que salve al régimen de la isla. Nicaragua no les alcanzó, Nicaragua no es nada. Pero no es así con Venezuela y el petróleo y el uranio y el oro y los diamantes. Es un centro estratégico liderado por un idiota.

Pero no hay mayor "grieta" que la que hoy padece y enfrenta consigo misma a Venezuela No es una República, sino una advertencia para la región: Cuba ha desembarcado en el continente. La paz no será posible allí y de nada sirve ofrecerse como cordero al matadero público: Entre caer por nada y por hambre, y caer con hambre y peleando, señores, elijo la pólvora.

Fuente: Angélica Mora

15 de abril de 2017

Populismos

Fue fuerte contra ese seductor inconstante que se llama el fervor popular" Adolfo Saldías, sobre Rivadavia. 
Por René Balestra.

EL populismo no es un invento moderno; es tan antiguo como la humanidad. El que manda, los que mandan, necesitan acatamiento. Y algo más. Desde siempre, el poder debe ser aceptado. Pero el excesivo halago hacia los gobernados persigue la devoción, es decir, el seguimiento exaltado. A través de los siglos, adoptó formas diversas. Los "clientes" de la república romana fueron los primeros rehenes de los gobernantes patricios, cuando el sufragio fue otorgado a todos los hombres libres. El populismo es mucho más que el halago, la dádiva, el comercio de favores, las canonjías. Es un duro sistema de oligarquía en el que una minoría ejercita el poder en forma ilimitada y para su provecho exclusivo. Es un círculo minoritario y abusivo que no sólo se hace aceptar, sino aplaudir. Es un engaño estructurado que se autoalimenta. Modifica las formas, según los tiempos, pero no cambia la esencia.

El bonapartismo de Napoleón III y el estatismo lisonjero de Bismark consiguieron, en la Francia y en la Prusia de la época, el fervor de los explotados. En un tiempo de exitismo como el actual, importa demasiado saber que lograr la devoción ardorosa de multitudes circunstanciales no significa necesariamente estar en el buen camino.

El auténtico gobierno democrático contemporáneo consiste -en cualquier parte del mundo, y en nuestro propio país- en manejar los incontables resortes del Estado para intentar lograr un mejoramiento social. Esto significa utilizar los mecanismos de la república para conseguir un ascenso generalizado. Acompañando y alentando a esa sociedad en su propio adelantamiento. Paradójicamente, esto sólo es posible si los gobernantes de turno tienen una idea clara de la lamentable situación del común.

Conocer fehacientemente y a fondo el estado del país es una condición previa y necesaria para aplicar políticas adecuadas. Por una idea perversa de la sensibilidad, que es la sensiblería ramplona, la demagogia inventa la realidad. Imagina un conglomerado humano que no existe. Aviesamente edifica una patraña. En puridad de verdad, no es que se equivoque, sino que usa el ardid para sus objetivos. Estos no son otros que hacer perdurar la realidad deforme, llena de manquedades, para continuar usufructuándola. Este populismo antiguo, moderno y eterno vive de mayorías degradadas. Esta degradación es la materia prima del sistema. El adecentamiento de la masa, la elevación de su cultura, significaría su fin. El siglo XX fue un formidable muestrario -exhibidos en enormes vitrinas- de oligarquías zurdas que verbalizaron ideas avanzadas para fijar y hacer perdurar sistemas abyectos de explotación.

Nuestro siglo continúa en lo mismo. El ficialismo argentino actual es un ejemplo paradigmático. Venezuela, Cuba y Nicaragua constituyen otra "santísima trinidad" latinoamericana.

Desde siempre, las políticas auténticamente progresistas y exitosas son aquellas que se han enfrentado valientemente a ciertas realidades precarias, tal cual son. Las que han comenzado por aceptar la verdad de la miseria, el analfabetismo y la barbarie. Sabedores de ello, los civilizadores de ayer, de hoy y de siempre acometieron la inmensa tarea de la educación popular, no como una empresa pedagógica escolar, sino como un imperativo civilizador. 

Suavizar la condena hacia la masa inculta no es una manifestación de ternura con ella, sino una imbécil complicidad con su barbarie. Es como si imagináramos a médicos supuestamente sensibles y solidarios con sus enfermos que, por una mentida fraternidad, les dijeran que están sanos. La clave de bóveda de este problema y de esta política es que se necesita en los controles del Estado gobernantes que, además de ganar elecciones, sean estadistas.

El mundo propiamente político es el del poder y el de los que lo ejecutan. Es inimaginable pensar en ese gobernante huérfano de apoyo. La autoridad, que es la otra cara inexorable de todo poder, se consigue con el acatamiento. Con la idea generalizada entre los gobernados de que quien dirige merece el cargo. Esto significa gozar de un consenso mayoritario, que en buen romance se llama popularidad. La popularidad es el renombre; la fama, el acompañamiento gustoso. El populismo es el exceso, el abuso, la desmesura. La popularidad apela a la conciencia, al criterio, al sentido común de los seres humanos. El populismo los transforma en objetos maleables. No somos originales si decimos que todos tenemos dentro nuestro impulsos nobles y otros francamente inaceptables. La educación, desde la paidea griega, consiste en alentar las partes buenas y aminorar, acotar o hacer desaparecer las malas. Existe una parábola de una tribu norteamericana: narra que un viejo cacique, rodeado de nietos, les dice que todos tenemos dentro dos lobos eternamente en lucha, desde el nacimiento hasta la muerte. Uno es bueno, generoso, altruista; el otro mezquino, bajo, ruin. El menor de los que escuchan interrumpe, y pregunta: "Abuelo, ¿cuál de los dos gana?". El cacique contesta: "El que alimentamos". 

Así de simple y de complejo. Toda la milenaria historia de la cultura ha consistido en alentar y alimentar lo mejor de los seres humanos. Y desde los orígenes eso ha significado tener el coraje de enfrentarse al facilismo. La educación involucra esfuerzo. Hasta en la etimología latina está el empeño. Literalmente educar viene de e-ducere, que significa "conducir hacia arriba".

El populista halaga lo fácil; lo bajo. Excita los impulsos inferiores: el resentimiento, la envidia, el afán de venganza. Siempre ha sido así y siempre será así. La pueblada, el hombre anónimo del montón, el piquete, frente al aula, el taller o el laboratorio. El absurdo, la negación, el pecado mortal del educador o del estadista es el populista y el populismo. El primero alimenta con increíble esfuerzo la verdad objetiva; el segundo vive de la duplicidad y la mentira. El universo populista es sustancialmente cínico o sarcástico. La duplicidad entre lo que dice y lo que hace es fenomenal. El término apropiado sería "fantasmagórico", por lo irreal. Sin embargo, está exhibido y a la vista de todos. En el gobierno actual, personajes de obscena riqueza y de guardarropas infinito pontifican cotidianamente sobre la austeridad. Ex funcionarios del Ministerio de Justicia (retengan el nombre del ministerio) en la época del proceso simulan ser mártires de ese mismo proceso. Madres y abuelas de desaparecidos del terrorismo adhieren fervorosamente al terrorismo actual en España y en Irán. Y una pandilla de sedicentes intelectuales oficialistas podrían reivindicar esta frase de Tertuliano: credo quia absurdum (creo porque es absurdo).

El populismo es la garantía segura del inmovilismo. No será nunca -nunca lo fue- la antesala de ningún progreso. Los glotones aprovechadores de esa oligarquía rapaz deben ser señalados y combatidos.


René Balestra dirige el doctorado en Ciencias Políticas de
la Universidad de Belgrano
© LA NACION

3 de abril de 2017

Apendicitis social



No les queda otra que negarlo todo, que enfurecerse más, que ningunear a medio país, que objetivar el odio, alimentar el tumor y sumar cálculos. Pienso: cuando gobiernan “los de enfrente” les recuerdan que “deben gobernar para todos”, pero cuando les toca a ellos, gobiernan para ellos y se burlan de la otra mitad.

La grieta se mantiene fresca y vigente, como recién hecha. Con ella intentaron reinaugurar una lucha de clases ilusoria pero en verdad son quienes buscan la marginalidad operativa por los beneficios colaterales de una continuidad casi centenaria de una elite “trabajadora” hoy multimillonaria. Y dio resultados tangibles. Es el paradigma del Poder que para constituirse necesita de esclavos y éstos cuanto más ignorantes más poderosa la cima que los gobierna. La desigualdad debe ser abrumadora para que parezca igualdad “Poder es atropellarte con mi auto importado y luego regalarte una silla de ruedas”.

Un sector minoritario de tolerantes piensa que el organismo nacional todavía puede curarse de las heridas abiertas durante 12 años de sostenida pobreza y luego de 10 del menemato. pero olvidan que a la grieta no la hicieron nacer para ser cerrada, así como no se cose un páncreas a un brazo esperando que funcione, ni un ojo con un talón esperando que mire adonde pisa. Sin embargo, en sus discursos tienen claro que existe, porque la crearon. 

Muy a menudo, el lenguaje sirve para desnaturalizar el significado de los hechos. Cada generación tiene la paternidad distorsiva de recrear una historia de héroes proletarios en una sociedad que busca ser propietaria. Ellos son los primeros propietarios, sus hijos lo serán, y para eso deben seguir existiendo esclavos en cantidad, por eso la necesidad de inspirar el odio hacia el otro "Yo te digo a quien tenes que odiar, esos son los culpables de tu miseria" que es la manera de correrse a un costado del eje. Construyen tribunas porque saben que el hombre en masa no es moral ni ético ni estético y así es fácil de dirigir.

La grieta en carne temblorosa que nos divide hizo piel de cada lado y el abismo que media fue cubierto con odio. Eso impide la conexión del tejido. Podemos reinventar otro país pero no ese. así como nadie de Boca se vuelve de River aunque pierda. Argentina es un pan quebrado al medio, y si lo pegan con la Gotita Poxipol deja de ser pan. Aunque me alegra saber que de un lado no hay odio, sino reclamo de justicia y de que “no vuelvan más” los que se fueron. ¿Qué otra cosa esperaban?

La marcha fue masiva. Caminando entre ellos me confundí, fui con ellos y no había desprecio sustantivo. Nadie de este lado dijo “a perseguirlos y matarlos como a ratas”. Pero el tejido está sellado, no hay regreso. Cada acto apunta a profundizar la disección que caló hasta el hueso. Comprendo que fue el resultado de un accidente. Veníamos en la madrugada a alta velocidad, sin luces, con lluvia, en fin.

Pero lo temible de la división del cuerpo social es aceptar que una parte importante de masa ahora vive como una extensión paralela, como otro miembro, un apéndice separado sin médula ni vértebras, alimentado apenas por una arteria sanguínea y suficiente para ver crecer el tumor del otro lado. Mientras tanto vivamos la grieta, miremos el precipicio que nos separa. 

La verificación la tengo durante la desconcentración cuando vuelvo por Acoyte y Rivadavia, cuando pasa un Toyota con la marcha peronista en el equipo de audio, desafiando a la multitud. Así cualquiera es peronista. Por suerte no atropella a nadie. Se ahorra una silla de ruedas.

Pero moriremos así, y tendremos que nacer con otro cuerpo. Dependemos del reflujo del tiempo y la sangre. En 50 años seremos diferentes. De tanto quitarnos el apéndice en el quirófano un día naceremos sin él. No habrán piedras que la habiten y ni siquiera apéndice. Mientras tanto tenemos pan quebrado, La Gotita y una apendicitis al amanecer. Es todo el placer y el dolor que tendremos en esta edad.


b CR
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31 de marzo de 2017

Venezuela ha dejado de existir




Maduro, oficialmente, es un nuevo dictador. Desde ayer, 30 de Marzo, con la disolución de la Asamblea Nacional de Venezuela -el Congreso bolivariano-, reemplazada por el Poder Judicial de corte madurista, tenemos un régimen autoritario narcotraficante con poder nuclear y abundante petróleo, otra Cuba continental, bajo el mando de un dictador con sombrero y pajarito multicolor, subordinado a un cubano homosexual reprimido llamado Raúl Castro quien gobierna una isla de re-cagados de hambre y resentidos belicosos ahora con aeropuerto en tierra centroamericana. 

Felicitaciones, entonces, al “periodismo militante” kirchnerista, a Evo, a Raúl, a Cristina, a Maradona, a la Universidad de La Plata y a cada hijo de puta que colaboró con el régimen o que, viéndolo afirmarse, miró para otro lado. La democracia allí murió ayer y con ella los sueños de Bolivar y de San Martín. De esa misma basura con vistas totalitarias nos libramos aquí en 2015. ¿o pensaban que el verso de la Patria Grande o bolivarista o kirchnerista terminaba de otra manera que no fuera con terrorismo de Estado y peligro continental? 

Ahora, al pueblo venezolano no le queda otra alternativa que organizar una resistencia civil y pedir la asistencia internacional y el armamento para combatir al régimen militar con guerrilla en un programa de ataques violentos y directos al corazón de una cúpula que no es un gobierno sino una “vulgar dictadura militar” totalitaria residente en el Palacio Miraflores en pleno siglo XXI. Su pueblo tiene derecho a la rebeldía y el deber de combatir por la república perdida en busca de su liberación. Así ejemplificaremos para las nuevas generaciones dolorosamente en qué consiste una "dictadura" que tanto mencionan sin saber qué implica.

Argentina, Uruguay, Perú, Chile, Brasil, México, EEUU y Colombia e incluso España tienen el deber moral de pasarle por debajo de la mesa armamento de combate moderno y el entrenamiento militar para emprender la lucha y resistirla, a sabiendas de que Maduro es un pretexto de Raúl Castro en su descenso al continente con sus propios ejércitos por el control de la cocaína y el petróleo. Venezuela es apenas una trinchera continental cubana. 

En 2014 reporté desde mi blog personal en el mes de Marzo -la nota “La señal”- el plan en marcha de una triangulación nefasta entre Nicaragua y Venezuela con vértice en Cuba y pactos avanzados con las FARCs colombiana para desestabilizar a gobiernos del continente latinoamericano y europeo. Ese plan ayer dio una señal tan certera como alarmante. 

Y al pueblo venezolano, FUERZA, a superar el hambre y sublimarlo en repulsión y combate. Terminan de pasar a la clandestinidad sin buscarlo desde que un cartel narco llegó al gobierno. Fueron engañados por un golpista simpático llamado Chávez quien creyó en la alianza con los Castro, olvidando que son traidores a su pueblo, avaros y asesinos multiplicado por 50 años de reprimir alzamientos de manera bestial.

Tenemos a un nuevo dictador y todo ocurrió ante los ojos de la OEA quienes han demostrado ser otra “oficina de trámites burocráticos”. Cuba, Nicaragua y ahora Venezuela, el enemigo reside al fin en el epicentro de América. El bolivarismo aún defectuoso, murió en 2013 junto con Chávez, empiecen a mirar al castrismo con otros ojos antes que sea tarde.

b CR

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27 de marzo de 2017

El toque de Medusa


Hace unos años reflexioné que la grieta había llegado para quedarse con nosotros mucho tiempo, tanto como dos generaciones. 50 años. Llegó en el vientre podrido del peronismo con burla, con odio y con discriminación. Recuperaron la estatua del enemigo orwelliano Goldstein y la aplicaron a medio país: ahora tenemos 20 millones de Goldstein contra 20 millones de Winston. La cifra excedió el conjuro anticipado por el novelista.

Y lo que llamaron “revanchismo” tras el advenimiento de Macri fue precisamente eso, revanchismo, ya que inspiraron la burla, el odio y la discriminación acumulados durante 12 años como una respuesta especular: hay que ganarse tanto desprecio. Fue enfrentarlos al espejo y obligarlos a mirarse. Y encima, ponerlos en fuga, en escape, ya que hoy son prófugos. O eso, o se amontonan en penitenciarías. Jamás se nos hubiera ocurrido ponerle el nombre de un ex Presidente a un pabellón de Ezeiza; hoy es otra burla que circula en las redes, mañana quizá una realización del deseoso imaginario social; en 50 años será olvidado incluso si ocurriera esa broma del destino obstinado.

Pero fue otra advertencia de la historia. Argentina bordea una guerra civil. Armas negras no faltan, odio sobra, y los enemigos parece que abundan: así nos alimentaron y ahora nos hemos vuelto realidad. Inauguraron un clásico Boca-River donde no lo había. Las burlas excedieron la marca en pleno partido, las hinchadas se enfrentan, y ahora hay sangre en las gradas, luego derrama en las calles y sigue el enfrentamiento. Un barrio es azotado por tribuneros armados, varios hinchas son destrozados a palos, otros huyen en llamas, algunos corren en defensa de alguien que yace sin brazos, los micros parten llevando refuerzos, la policía interviene pero yacen heridos o aplastados, entonces llega la gendarmería pero son insuficientes: hay barrios en llamas. Es el imperio de la Medusa: estatuas matan estatuas en la noche, sombras matan sombras... Bien, ahora aumentemos la escala.

Es que 'ellos' no capitalizaronn el total del odio sino que inspiraron el odio ajeno y ahora yace dividido y derramado en la 'oposición' que hoy gobierna. Incluso hay una recuperación del discurso setentista con un fortísimo desprecio a la vida que habíamos olvidado luego del pago en sangre todavía no saldada de otras épocas, un discurso que reinvidica la lucha armada y el asesinato de militares y de civiles, de adultos y de menores, de viejos y criaturas de brazos. Quizá antes no quedó resuelto, y quizá el meteoro social regresa buscando una conclusión. Como los sacerdotes centroamericanos pre-cristianos, cuando pedían al pueblo la entrega de los hijos pequeños destinados al sacrificio de las deidades solares. Se acerca la hora de entregar nuestra simiente: Ellos pagarán nuestros vicios.

No se trata de que un enfrentamiento interno sea feo o bello, sino de que es la manera de acortar los 50 años de fractura social que sembró el kirchnerismo. Por eso recuerdo a menudo la Guerra Civil española. Tal vez debemos tomar la semilla de Hebe de Bonafini y sembrarla; quizá ya lo hicimos. Y estallar en conflicto armado y deshumanizarnos impiadosos, desapenados, descargar el odio y bañarlo en sangre hasta cubrir la tierra. Y matarnos hasta cansarnos, hasta saciarnos, hasta aborrecer la propia y buscada muerte, como en Sarajevo, como en Kosovo, en Serbia, en Bosnia: todos contra todos. Generación contra generación, como en “La guerra del cerdo” de Bioy Casares.

En 2013 Jorge Ruli, fundador de la Juventud Peronista de La Matanza, recordaba durante una conferencia que en los '70, vio bajar del auto al Gerente del Banco Cooperativo o de Desarrollo o el que fuera, y sacó el arma para dispararle porque sí. No había un motivo específico sino un rencor desbordado e incontinente, un ansia retroalimentada como el que observamos en las tribunas de fútbol. Bien, ese mismo país está regresando recargado y lleno de sorpresas desagradables. La historia que vendrá a nuestro encuentro será así: un líder paria regresará luego de largo tiempo separado de sus fueros, la llegada cristalizará bandos en pugna con atentados. El descontrol, de asesinatos resultará pŕoducto de las venganzas demagógicas o caprichosas. La rebelión será silenciosa. El líder será asesinado y el país estallará en llamas de venganza contra todo.

Las fuerzas institucionales intervendrán pero las herramientas del pasado fueron afiladas en ese conocimiento venido de otra experiencia y serán enfrentados con trampas nuevas. Las comisarías serán saqueadas y los uniformados descuartizados, de cráneos aplastados. Los cuarteles militares seguirán igual suerte aunque producirán numerosas bajas. Unos pocos sobrevivientes a esta primera fase quedarán mutilados pero listos para seguir adelante. Y estallará la guerra tan ansiada. Tal vez la Medusa gobierne. Pero quizá no alcance con echar al pozo a nuestros hijos, quizá el agujero negro reclame incluso a nuestros nietos. Dos generaciones completas deben ser limpiadas de la tierra y echadas al fuego. 50 años. La tercera generación no alcanzará a escribir las crónicas de la Gehenna, también caerá.

Tal vez la historia del futuro nos dio una advertencia en el pasado reciente de lo que viene a nuestro encuentro. Por algo el odio sigue vivo, y si no fue desterrado, entonces debe ser prosperado: la semilla debe romper la cáscara para crecer. Para cuando llegue el tiempo de la segunda etapa, San Parca transitará las ruinas ejecutando heridos y sobrevivientes. Veremos criaturas desmembradas quemándose en los baldíos y perros incinerados desgarrando sus propios cuerpos. El firmamento ocultará el sol con humo rancio, las hogueras serán sembradíos y la flama nacerá de repollos. Serán nuestro pan, porque lo crecido será educado en el asesinato. Demasiado odio en la planta Malicia. Como en la película “El exorcista: el comienzo”, primero irán unos contra otros, pero luego se destruirán a sí mismos, no habrá diferencias, todos serán enemigos. Es la etapa final.

Seremos espejismo y pesadilla en la evolución darwinista, otra Atlántida de Platón, la Pompeya del lujo romano desaparecida en un pestañear de los siglos. Un recuerdo padecido y cenagoso en las enciclopedias del mañana, “la capital de un imperio jamás existido” o la tierra prometida jamás descubierta y al fin olvidada. La Sierra Leona de América. Y que quede lo que quede, porque para tener posesión de algo habrá que matar a alguien. No debe asombrarnos que hasta el Cielo nos desprecie y nos mande una señal papal del final de los tiempos aunque nos tenga olvidados. Porque el reino será quitado a unos pero no será dado a nadie, porque el suelo yacerá maldito. Y porque el reino celeste agotó las señales. Merecemos ser arrasados, empezar un jardín nuevo pero sin nosotros. Suena el gong en Argentina: La Medusa marca las 12 de la noche. 
b CR

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3 de marzo de 2017

Cambiando la Marcha








Un país que cae hasta la miseria abyecta tras cada ciclo de 15 o 20 años, es como un alumno que en Diciembre rinde mal la última prueba y repite. Lo deprimente de los argentinos, es que ese alumno tiene 70 años y no termina 1er grado desde los 6.
Cuando renuncio de manera irreversible en 2014 a la ideología peronista que me vio crecer y madurar, fue porque decidí perder toda mi fantasía y porque sepultaba para siempre los sueños de mi adolescencia.
Volvi , entonces, por mi propio Túnel el Tiempo al Salón del Congreso de la Nación en el invierno de 1974 y, de pie, de nuevo congelado de frío, cansado y mal dormido, con los bolsillos de mi campera sintética llenos de lluvia y pan mojado, me despedí en secreto y silencio frente al féretro de Juan Domingo Perón, rodeado de coronas inmóviles, sollozos, trajes y Granaderos al fondo. Me despedí y me fui.
Estuve allí ese dia. Y volví al presente, retornado del pasado, y no siento deudas, no alimento fantasmas. Fin de una etapa. Después murió Alfonsín pero ya estaba acostumbrado a que la muerte visitara la historia. Mis antorchas arden con otros fuegos,arden en palabra. El fuego de Ayasha y el caldero. No importa si no soy escritor, como muchos graciosamente se autodefinen, ni si soy columnista de periódicos, como oros presumen con fatua vanidad. Sólo decidí observar, pensar y escribir. Y luego actuar. No tengo fantasmas pero tampoco brújulas. Y no admiro a nadie porque no renuncié al don de la vista y del sentido común.
Como el alumno de 70 años de arriba -aunque tengo muchos menos años cumplidos-, tengo el derecho de dudar de todo, desde los planes de estudio, y de mandar a la mierda a la maestra, a la directora y hasta el portero, y de extender mi deseo al Secretario, al delegado y al Ministro de Educación. Entiéndase, es una metáfora de la ideología que abrigué. El sueño no era ser Cuba o Venezuela, sino mejores. Un país industrial de avanzada.
Y porque esperé demasiado tiempo la “Argentina Potencia” que nos prometieron en los '70, cuando soñábamos con el futuro promisorio, y hoy seguimos tan bananeros como antes pero llenos de Planes, con la sonrisa y el furor de los tontos. Hay que errar mucho para vivir una pesadilla. Una cultura partidaria que mide ventajas y que aplaude a Luder, luego a Menem, más tarde a Duhalde, después a Néstor y finalmente a Cristina Fernández, no tuvo ni tiene nada que ver conmigo. A otro le puede resultar razonable, a mí no. Pero la grieta llegó también a mi familia, es techo y suelo. Por eso vivo suspendido en una silla. No importa. No necesito vendarme los ojos para escuchar mejor.
Pero me cansé de ver gronchos hijos puta y amanecidos renacuajos pasar en chatitas abolladas con canastos de pan, leche y facturas rumbo a los merenderos del hambre para verlos pasar luego de 2 años con un Toyota 0 Km.. Es multiplicar dos por dos y que siempre de cuatro. Si ese es el modelo de “justicia social” que defendí, no tengo dudas: métansela en el culo junto con Menem, con Néstor, con cristina y con Perón, muchachos.No me recibiré de hijo de puta social por los beneficios comparativos que ofrece.
Y así como soy cristiano y nunca obediente ni de la Iglesia ni del Vaticano, no espero ninguna "Segunda llegada" de nadie, no espero nada. Pero no voy a morir equivocado. Vivir el tango Cambalache no me justifica ni me describe ni mucho menos me identifica, aunque lo padezca cada día. Mi resistencia es estética tanto como ética. Sangraré lo que veo para redimirme mientras escribo. Camino a diario entre capiteles en ruinas del Cielo y de la Tierra. pero no me sirve la expiación del Celo cuando la tierra se mantiene bajo mis pies

"Todo lo que se rompe se vuelve cuchillo", escribe el poeta coreano See Jeong-Ho. El país está roto y sangra, yo estoy roto y corto. A la mierda con todo, no tengo tensores mentales ni históricos: Siento y pienso, no necesito nada más, luego escribiré lo que quiera.
b CR



Coyright®2017 por Carlos Rigel

10 de febrero de 2017

El "boom" literario del oeste.




Murúa, Molver, Bencivenga, A.Cao y O.Cao, Salerno, Paredero, 
Sueldo Müller, Verón, Chappa, Cuello

La reciente antología de poetas contemporáneos de La Matanza
es mucho más que una selección de material poético de un lugar 
en el mundo: es un símbolo de la intransigencia y la independencia 
superviviente en un bastión político en ruinas.

He venido pensando mucho tiempo en el efecto arrollador de una cuna de autores y artistas sobresalientes del Gran Buenos Aires, más precisamente del oeste, los partidos de La Matanza, Merlo, Morón, las tres "M" que hoy marcan el terreno y golpean la semántica como piña con manchones de pigmentos y vientos de verso. 

Así con La Matanza, en el conurbano bonaerense, un partido de contrastes donde primerean siempre las señales de las crisis de la economía fluctuante de nuestro país, una especie de Los ángeles de la película Blade Runner, donde convergen y residen una mayoría importante de inmigrantes de países cercanos y lejanos, chinos, coreanos, italianos, españoles, húngaros, rusos, bolivianos, polacos, peruanos, paraguayos, israelitas, chilenos, son algunas de las etnias y nacionalidades diversas que habitan un pedazo de la llanura porteña vital que alguna vez fue polo obrero y marca del estado provincial. 

Es que La Matanza tiene la dimensión y amplitud suficiente como para igualar la producción artística de una ciudad, por ejemplo, como La Plata, eje político y cultural de la provincia. Pero de poco han servido los intentos de unificar a los artistas y artesanos de la palabra con el criterio de las mayorías bajo una tendencia política, como en cualquier ciudad del mundo. Así se atomiza y se dispersa. Cada huella local y fragmentada por los grupos zonales ha sido un rayo de crecimiento solitario y personal de miembros segregados y dejados a un costado. Los compartimiento barriales y sectarios fueron desbordados hace tiempo y lo que la política partidaria ha desmembrado a fuerza de errores y la subordinación incondicional a los caudillismos nacionales, fue amalgamado y alisado a fin de cuentas por el arte. Los descartados son el motivo de esta reflexión mientras que el río anterior fue catarata e inundación y ahora barro y pérdida.

Aquí no importan las "militancias", todas fracasaron, incluso las culturales. Los intentos hegemónicos de convocarlos en locales militantes bajo un sello partidario quedaron atrás. También los usos políticos de sus organizaciones para convocar a stands de feria que nadie visitó. Demasiado personales cada uno como para atropellarlos con discursos de barricada. Pero los desmayos cíclicos de la economía, la coyuntura permanente entre una crisis y la siguiente, y la descalificación de sus habitantes por los ciudadanos de CABA, han mellado y retrasado el camino a la expresión vanguardista de un vórtice que hace mucho no es proveedor de mano de obra barata o calificada, sino también de pluma, cincel, cuerda y pincelada. 

Ahora cada poeta maduro del distrito ha crecido como árbol vigoroso de llanura separado por la distancia y el gramillón, pero refugio de tormentas, sombra y descanso al fin. Y así, lo que reclamaba desde hace tiempo, finalmente comienza a perfilarse con la edición de Alto guiso, la primera antología de poetas matanceros por la editorial Leviatán y que hoy puede comprarse en el comercio. Claro que faltan poetas, faltan Pérez Árias, Dalter, Rubio e incluso Malattia, pero vale la aproximación a una dimensión poética integral que finalmente habla de una identidad regional por fuera del discurso del gobierno local y del elenco estable de autores que promueve nuestro gobierno, una perspectiva singular en las coordenadas nacionales de las letras. 

Pero de allí lo previsible de una vanguardia atemporal y dispersa, en su mayoría trabajadores de la poesía y menos de la narrativa, como es prever,donde coinciden también dramaturgos, región que ha dado además periodistas gráficos de rango nacional y ensayistas, recopiladores, compiladores e historiadores, y que sin embargo está desunida, desmembrada en astillas parciales difíciles de pegar. Pero la evolución de cada pluma es solitaria, sólo después de superados los grupos es que la cúspide se resume y se expresa por sí misma. De allí la novedad a destacar. Una antología habla de personalidades en un tiempo vagamente coincidente, habitando un espacio definido. Sin saberlo, son miembros de un "boom" localizado al oeste de un lugar al sur del mundo llamado La Matanza; o como simbolizaba García Márquez: astros de una galaxia local.

Foto del periódico "El 1"

Y, afecto como soy a la suma lineal de experiencia acumulada por estos faunos de la poética del oeste, cuando menos hay aquí en total unos 300 años de trabajo o compartido o solitario, pero vividos al borde o del abismo o de la felicidad. De nada sirve una poesía construida mentalmente desde una silla, sino parida, padecida y gozada a través de los años. El arte no es la escritura, sino la vida misma escrita, pero hablar de uno de los partícipes es no hablar de otros, por eso prefiero el juego acumulador de años puestos como vagones de un tren de carga, sin superponerlos sino ligando a cada uno con su propio tiempo. Pero claro que faltan otras centurias de labor por publicar.

Superadas las estéticas de la imposición, la picardía y el matonaje de nuestros políticos, es la primera señal válida y clara de la independencia intransigente de nuestros artistas en una época de servilismos y agachadas. Y al estilo de la mesa redonda del "boom" literario que hizo huella (Vargas Llosa, Garcia Márquez, Cortázar y Fuentes, pero nunca a Monegal ni Cabrera Infante o Rulfo), y de las antologías poéticas y narrativas de los '70, verdaderos manuales de poesía y prosa divididos en tomos por la vastedad y variedad de autores, ejemplares poderosos que supieron halagar mi biblioteca hasta que regalé todos a poetas y narradores adolescentes, Alto guiso es el primer capítulo de una enciclopedia tardía del oeste pero llegada a destino al fin. Y si antes vimos el volumen de Historia de La Matanza, con la colaboración de historiadores y recopiladores locales, y ahora la primera antología de poetas conocidos del oeste, entreveo la inicial y genética antología de narradores. Y así sabremos que La Matanza tiene mucho para contar. 
CR

EDICIÓN PARA AMAZON
La edición hispana de Leviatán para Amazon -y no entiendo el motivo de la diferencia- tiene el defecto editorial de no haber listado en cubierta a los autores que componen la antología, como lo hubiera hecho cualquier editor del mundo para dirigirse al comprador con un producto de venta. La resolución fue de novena.
En EEUU o incluso Europa no olvidarían ni subestimarían la importancia del autor o autores en la cubierta y en una posición clara asociado al título del volumen, ya que "Varios autores" no dice nada, nada de nada, y menos al lado del título editorial, ya que a esta última le corresponde otra línea -la inferior- y sólo revela la poca profesión del editor, cumple con el mínimo y no con el máximo que establece el diseño gráfico -para eso existe desde hace 5 siglos- y menos aún amor por el libro. Es una falta de respeto con los autores. Y en esto, suponiendo que acepte el error de sintaxis elemental cuando dice "Varios autores" y no a la inversa, como corresponde al español "Autores varios", ya que el sujeto va antes que el predicado. Hasta la tipografía que usó es ordinaria, previsible en un panfleto callejero menos que de un libro.
De todos los errores posibles en una edición, el menos admisible es en la tapa, porque el libro entra por los ojos. Pero estamos hablando aquí de una "imprenta" y no de un editor, como merecía esta obra cuando pretende seducir al público del mundo. Tan lejos de 10, digo que 2 puntos le sobran a "editor" de Leviatán. 
(15-02-2017)


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